lunes, 21 de noviembre de 2011

Hoy te veo

Temprano por la mañana te besé, no notaste mi aliento siquiera, matutinamente sucede, tal vez pensaste que me iba con destino al regreso.

No es un reproche, es un recuerdo, este es un suspiro atemporal. Cuando te encuentres en el borde de la muerte, en el límite de la vida, en el horizonte de la incertidumbre, allí encontrarás grandes e insignificantes lapsos de lúcida locura, allí me verás de nuevo.

Tengo la dicha de no ser más, te pienso en un instante, en un suceso te pierdo, mi boca cierra tu ojos, mi puño detiene tu palpitar, por un segundo, por uno nada más.

Hoy como siempre, ya de negro, ya sin sol, te espero.
- ¿Cómo te fue? No contestas más.
- Estás delgada, pero bella, pero joven.

Hoy me hablas, aún me hablas hoy, no me ves, no me sientes, no me abrazas, solo la nostalgia te acompañas, solo la tristeza te arropa en las noches frías, solo la amargura pinta tus azules tardes.

Hoy te veo.

-¿Cómo estás? No contestas aun.
-Estás tensa, azul, muy oscuro azul; pero bella, siempre bella.

Ya no me hablas, me escondiste en un cajón, siquiera me miras como si no, pero miras. Tocas aún mi almohada y buscas en tus ataúdes mi sonrisa, yo sonrío para ti, aunque no me oigas, yo te hablo, te sonrío, te acompaño, soy de ti.

Hoy te veo.

-¿Cómo estás? No contesta, ella no contesta
- Estás sola, aún sola. Pero me tienes en alma.

Tus raíces plateadas estás entre mis dedos, tus caminos forjados en tu juventud ya los he recorrido cientos de veces, ya conozco tus canciones más profundas. Yo te cuido. Yo acompaño los silbidos de tu blando pulmón. Yo acompaño la comparsa de tu ronquido orquestal. Yo estoy aquí contigo, aquí. Yo abrigo la manta que compartíamos ayer.

Hoy no veo amanecer.

-¿Dónde estás, no puedo ver, ni oír, ni sentir, ni besar, ni saborear?
_Pienso. Creo que soy aún, creo que sí. Pero persivo tu aroma a nardos blancos, es tu piel de crisantemos, es tu carne de diamante, es tu alma ausente, es tu ser mi medio ser, es tu ser mi sentir. Pero aún persivo tu aroma.

-No te angusties más, amada, no le temas a la altura, ese borde ya no es, ya ese límite no es, se ha apagado tu horizonte, me has encontrado como ves.

Temprano por la mañana te besé...

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